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1 - Cupido.
Cupido es el dios del amor. Equivale al Eros de la mitología griega, y a Kmadeva en la mitología hindú. Es hijo de Venus y de Marte. Se le adjudica la creación de amores y pasiones entre los mortales y suele ser representado por un niño alado (parecido a un ángel de la mitología cristiana). Al ser hijo de los dioses de la guerra y del amor, Cupido resulta ser el dios de los enamorados, creando de esta manera un balance entre el amor y la tragedia.
Aquella noche el poder de cupido dió de lleno en mi corazón, lo sé. Cuándo vi a María caminando por las frías calles de Madrid camino a su casa, sentí algo extraño. Hacía dos años que se había mudado enfrente, pero apenas había hablado con ella. Sabía que tenía tres años más que yo, y cumplía los veiniuno el catorce de marzo. Cuando la vi tan asustada, aferrada a su bolso con fuerza, caminando alterada, me acerqué a ella. La llevé hasta un parque y estuvimos hablando hasta pasada las dos de la madrugada y me confeso que alguien la seguía. María era hermosa. De cabellos rubios y rizados largos, de unos ojos pequeños un poco separados y una nariz pequeña en medio. Sus labios iban pintados de un carmesí pálido, y vestía unos vaqueros largos y una camisa de manga larga, ocultada por su jersey negro. La ofrecí mi abrigo y la abrazé varias veces, intentando consolarla. Nunca me había fijado en ella, o al menos, no de esa manera tan... Por cierto, ¿Os he dicho que mi hermana tiene mi misma edad? Supongo que he hecho bien en no decirlo, porque tiene un año y medio menos. Volvamos pues a aquella noche con María. Se abrazó con fuera a mí cuerpo, quedando en silencio oyendo el silbo del aire. Después me llevo a casa. Recuerdo perfectamente aquella noche. Sus labios rozaron los mios con suavidad. Yo tenía dieciocho años, hacía un par de meses cumplidos. Tenía el cabello castaño y largo, que caía sobre mis hombros, y unos ojos azules cristalinos. Acudía diariamente al gimnasio y no comía mucho. Quería cuidarme, y me lamento al decir que he dedicado casi toda mi vida en ello. María me invitó a un café que rechaze. Y justo cuándo iba a hablar sobre mi vida... Ocurrió algo... ¿Os he dicho que mi hermana se compró un gato y le tiró por la ventana? No daré explicaciones, demasiado sangriento...
Continuará.
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